martes, 29 de julio de 2008

Sin título

(5)
El amor es el aprendizaje de la muerte.
Jaime Sabines

La muerte no me calló.

Me cayó tan familiar, y supo ser efectiva:

partió mi corazón en dos orillas.

La muerte

también es parte del amor

¿A quién culpar, entonces,

si el amor también parte de la ausencia?

En los ojos me dolía la tarde,

en la cabeza me duele la noche,

en todas partes me duele la presencia de lo ido

y me pongo triste y la camisa negra

y tengo sueños y el cabello largo

y viajo en un camión hacia ese viaje de mi hermana

y visito recuerdos más lejanos con las muertes de papá,

de abuelita, de mi hermano mayor,

siempre de noche;

y es grande la insistencia de la lluvia

más allá de las cerradas ventanillas,

más allá de la hoyosa carretera,

más allá de ese largo y verde pasto,

del ganado,

más allá de los árboles de mango;

y hay un chicozapote con columpios

donde mi hermana se mece y yo tengo menos años

y reímos,

y reinos celestiales no nos tocan,

ni sombras,

ni nada que tenga que ver con este frío.



(de Alguien lloró, segunda parte inédita de La muerte es un lugar común)

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