sábado, 27 de septiembre de 2008

de pie, ...



De pie,

en la esquina,

junto al poste de teléfono,

la pordiosera aspira un humo imaginario.

La colilla tomada del suelo tiene aún

un poco de tabaco

que nadie encenderá para ella.

Vestida de negro,

la mujer también ha levantado

un vaso desechable;

recipiente y cigarro de pronto se ven juntos,

partícipes puntuales de una fiesta invisible

en el gesto mundano de la dama sucia.

Ignoramos qué dice, con quién ríe,

qué música despierta el viento en preludio de lluvia.

Quizá el agua que vendrá desde lo alto trocaráse en vino al contactar sus labios.

Esperemos que no se sienta sola

si pierde la locura.


[de Incéndiese en caso de ruptura, inédito]

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Eduardo. Es un poema hermoso. No se que mas decir porque no soy una experta. Solo se lo que me hace sentir. Gracias por compartirlo.

R.A.R.A.

Anónimo dijo...

Gracias R.A. Un abrazo
E.H.

Anónimo dijo...

Me encanta . duele ese ser tan real... a caso soy yo señor.

Anónimo dijo...

No, mi señora. Somos tú y yo quienes la vemos.