lunes, 16 de junio de 2008

Poema de Tanya de Fonz



Dónde el llanto, dónde el ojo, dónde la lluvia?

Don de rastrearme, volverme tu piel

Don de nunca olvido

Don de no muertos

Don de estás silencio

hu---co mío.
. . .e


Tanya de Fonz (de Abanicos, 2006)

viernes, 13 de junio de 2008

Presentación de libro de Lorenzo Morales

.
Para qué entonces otra palabra
.
si la tarde
.
. . . . . ..si la luz
.
si lo desnudo que quedo
.
. . . . . ..si lo sombra que soy
.
si lo vacíos que estamos
.
. . . . . ..sólo se dice:
.
. . . . . ..D / e / s / b / a / n / d / a / d / a.
.
.
Lorenzo Morales. Villahermosa, Tabasco, 1973

lunes, 9 de junio de 2008

A todo pestañeo en nuestros párpados . . .



A todo pestañeo en nuestros párpados

resbala el vino de la tarde

sobre mi piel

mientras mis manos dibujan

constantes

círculos inconclusos

en tu voz de papel


Silvia Angélica Rivera

sábado, 7 de junio de 2008

GOTAS

Chema Madoz

DOS VECES LA LLUVIA

I

La luna es una forma de haber amado
José Carlos Becerra
Llueve
y la lluvia se vuelve
un espacio donde el tiempo queda afuera
Para los que caminan entre cortinas de agua
caracoles resbalando por un pozo inmenso
llenos de miedo-----llenos de sal
la lluvia es el desprendimiento
la constancia
una forma de haber llorado

II
Desde su ventana el día ve cómo lluevo
qué triste
qué larga
qué monótona mi lluvia desde su cristal
Entre las cortinas descorridas de las cinco y media de la
[tarde
lluvia tras lluvia lluevo y lluevo
y una tierna tristeza me crece como un árbol
----------------------------------------------------------[I] Eco negro, 2002.
[II] La muerte es un lugar común, 1998.

sábado, 31 de mayo de 2008

De lunas y soles te hablo . . .



De lunas y soles te hablo

Desde aquí caen hojas como escamas

alfombra en la tierra partida

Tú escuchas cantos de aves

y me ves - - - -tus ojos son recuerdo

luego - - - -de las aves nace un silencio de túnel

radiante

Árboles de luz floreciente

paren hijos en fosforescente grito

no madura el brillo en esta cascada de voces

Se muere

Morimos

Morí

Ayer

Contigo

Y renació un tiempo rojo

Ráfaga ardiente de suspiros


Silvia Angélica Rivera (Tuxtla Gutiérrez, 1981)

sábado, 24 de mayo de 2008

Un poema de Gustavo Ruiz Pascacio




Dame un tiempo de vez en cuando,

que prodigo el escudo de luces de tu nombradía.

Pero no me toques la pupila derecha,

porque en ella guardo

la sedentaria voluntad de la rosa.

Dame un tiempo de vez en cuando,

que prodigo la nomenclatura de tu infinito.

Pero no me toques el rojo paladar,

porque en él guardo

la anchísima alegría de lo que guardo.

Noli me tangere, noli me tangere.


Gustavo Ruiz Pascacio (de Escenarios y destinos, CONECULTA, 2008)

jueves, 22 de mayo de 2008

Un poema de Marco Fonz de Tanya



(VII)

Otra vez esa voz rota

voz madre que no me deja tranquilo

voz sucia de quien fue de las horas.

Otra vez esa voz con niños dentro

chillona va por los aires

ramplona risa de verano

no hay ir ni fue ni mañana.

Voz descuartizada

voz acalambrada de torturas,

lengua negra con veneno, con censura,

esa la quieta animala.

Ánima voz de los escapularios

del rezo corrupto

de la oración lasciva

raí­z voz del asesino

otra vez esa voz de poeta

¿a quién callar si todos están callados?


Marco Fonz de Tanya (de Orfandades a Leopoldo)

jueves, 1 de mayo de 2008

Cocinas la tarde



(IX)


Mira la oscuridad de tu silencio

tus ojos buscando la ceguera

mientras demonios sujetan mis cabellos


Déjame

No me dejes


Eres la suerte que nunca tendré

la promesa del paraíso

en manos de un ateo


Indira Broca (Veracruz, 1988)

miércoles, 23 de abril de 2008

Por eso te hablo del amor . . .



Por eso te hablo del amor

no es que quiera encaramarme en tu espalda

es que desde esta tribuna voy a decirlo todo:

sólo tú y yo contamos

sólo tú y yo nos velaremos la caída

tuyo será mi empuje

nuestra, la taquicardia en la punta del trampolín

haremos de relámpago y otras de pararrayos

seremos el auditorio sordo

el insomnio junto al mosquito

y su trompeta

ofreciendo el concierto en la oreja.




Verónica Marín (Villahermosa, Tabasco)

domingo, 13 de abril de 2008

En el principio de la luz estaba el fin



En el principio de la luz estaba el fin:
la masa de los sueños ocupaba espacios vírgenes.
Los huecos eran múltiples variantes de un deseo:
volver a la unidad la sangre y el delirio,
confundirse en la espada del silencio
y en la herida del intacto en palpación.
En el principio era una capa de emociones la distancia
entre un sonido y su reflejo luminoso.
En el principio no había sino caída,
cortes abismales en la nada y nada coagulándose.
En el principio ni el principio tenía orilla
ni era la sombra de algún nombre
y la palabra andaba a tientas, sin sonido;
En el principio de la luz
estaba el fin
del amor y la muerte y la locura.

¿Existirá un final de la inmateria,
un tiro de silencio que atraviese lo insondable?
Cuando las partículas estaban en el sueño,
y era éste una red de inexistencia
donde la oscuridad bullía sin encenderse,
¿qué parte del misterio fue quebrado
para que el fotón fuera distinto?
No van a decirte las palabras
lo que ese instante puso en nuestra esencia.
Sólo estoy tratando de tocarte
con la punta de una duda, con el soplo
de eternidad que invade el día en que no te hallo.

¿A qué volver a sitios añorados por antiguos
si en ellos no hay nada nuestro ni lo hubo?
Apenas hemos visto hacia el camino,
la entropía ha transformado hasta el recuerdo:
las paredes se derrumban al mirarlas,
los árboles son otros o padecen
una vegetal senilidad aun en mayo.
Sin embargo, deseamos tocar el viejo instante
cuando el origen parecía menos lejano,
aunque no quede al cabo de un segundo
sino una mancha en la memoria y la retina.
Nos expandimos a velocidad impronunciable
hacia el horizonte de sucesos de lo táctil.
¿A dónde regresar? Ya nada queda.
Habría que hallar la forma
de aplastar sin culpa los instantes,
de comprimir la memoria y las partículas
para entrar torpemente en sitios y romperlos
con nuestra monstruosa inmensidad en expansión,
como a un zapato infantil que no quisimos desgastar
cuando tuvimos cuatro tallas menos.
¿A qué volver si ya no hay sombra,
para qué desgarrar la luz ultraviolenta
en aquellas emociones tan horriblemente inaccesibles
que alguna vez tuvimos?
Ha quedado atrás el universo:
¿a qué volver, si son inevitables las mañanas
de días paulatinamente más estériles?

Si alguien está siendo asesinado,
si alguien también golpea a un niño,
mientras otro niño explota y una mina
se ramifica en muerte y amargura,
¿cómo quedar mirándonos las manos?
y alguien está diciendo: muera
para exigir más vida, menos sangre;
Alguien está llorando frente a un muro
que cárceles florece negramente,
alguien está feliz, piensa que nace,
otros se desbarrancan ante el miedo,
y una mujer levanta con la mano
el principio del fin de una galaxia.

¿Eres tú la mujer, eres la mano?
¿Eres esa palabra
que casi he de olvidar para cuidada
mientras la luz ultraviolenta busque un cuerpo
para besarlo brevemente y darle fin?
¿Qué palabra dirá lo que se calla?
¿Cómo se entra al ayer, cómo quedar
en casa, solitario, abandonándose?
Pero alguien estudia el miedo, lo acaricia,
para saber cómo darle un golpe exacto.
La luz se difumina muchas veces,
se convierte en penumbra, se disfraza
de soledad quemante, de deseo.
Alguien, dentro del fuego, diagnostica
que es recíproco el odio:
nada salva al amor, sólo la nada.
Alguien quiere ser tú mientras no duerme,
alguien se quita el nombre
y ya no sueña.
Otro (quizá yo mismo)
sueña que lucha, ama o lee,
y sólo vive
mientras la luz ultraviolenta
va apagándose.

ÁNGEL CARLOS SÁNCHEZ, Luz ultraviolenta

martes, 8 de abril de 2008

Una manzana ve al joven Isaac





Una manzana —entre otras tiradas en el suelo—

ve, sin ningún asombro

(para ella es normal que un hombre desafíe

—en esos términos—

la atracción de la tierra),

a un joven Isaac Newton trepar al manzano.

domingo, 30 de marzo de 2008

Aída Valdepeña


INCERTIDUMBRE



En el mundo debe haber un lugar donde haya arena de colores

Pero tengo mis dudas

Un lugar donde el agua corra paralela a la sed

Pero tengo mis dudas

Un sitio donde sea obligatorio enlazar las manos

Pero tengo mis dudas

Un lugar, un sencillo lugar donde gritar sea obligatorio

Pero tengo mis dudas

Un lugar donde se puedan esclarecer todas las dudas

Sin duda hay un lugar así, sin duda.


Aída Valdepeña

lunes, 3 de marzo de 2008

SON ELLAS QUIENES SE RÍEN DE MI MUERTE


Cuando una mosca muere ¿quién le llora? Odio el zumbido de todas las moscas que he matado. Odio que reclamen haberlas estrangulado y mi poca paciencia. Sus fantasmas hacen sus gracias sobre mis sueños, y se pasean arrastrando cadenas a lo largo de la cama. Atraviesan una y otra vez el espejo. Odio ese zumbido porque lo entiendo. Dicen que en efecto, no hay quien les llore, pero son ellas quienes se ríen de mi muerte.

DIANA IVONNE MARTÍNEZ

sábado, 1 de marzo de 2008

TERESA

Qué bello oficio el tuyo
de desvestirte y alumbrar la sala.
JAIME SABINES


Teresa
tiene luz entre las piernas
y la vende a ciegos

es la luz
de un soplete
que desgarra el acero

Teresa
lleva piedras en la bolsa
sal en las pantaletas
con ella
se aprende sobre el olvido
que maquilla soledades

cuántas noches de luna ciega
cuánto hastío
derramado en su sábana

su porvenir
el cigarrillo después del asco

Teresa
renta un paraíso
para desterrados


OCTAVIO PEÑALOZA (Jalisco)

martes, 26 de febrero de 2008

Deseo



Deseo razón del ser,

requieres presencia del otro,

sin él, el uno no es,

somos en tanto convivimos,

deseo,

lumbre,

por tu ausencia,

diluidos somos

nadamos en la existencia sin razón,

Color mezcla de negro

Canto perdido del ave,

Penumbra citadina,

deseo que aparta

se mece,

se quiebra,

para luego renacer

en la luz musical del nuevo ser,

del nuevo deseo

del nuevo ser deseado.


ROSARIO OROZCO