domingo, 22 de junio de 2008
lunes, 16 de junio de 2008
Poema de Tanya de Fonz
Dónde el llanto, dónde el ojo, dónde la lluvia?
Don de rastrearme, volverme tu piel
Don de nunca olvido
Don de no muertos
Don de estás silencio
hu---co mío.
. . .e
Tanya de Fonz (de Abanicos, 2006)
viernes, 13 de junio de 2008
Presentación de libro de Lorenzo Morales
.
Para qué entonces otra palabra
.
si la tarde
.
. . . . . ..si la luz
.
si lo desnudo que quedo
.
. . . . . ..si lo sombra que soy
.
si lo vacíos que estamos
.
. . . . . ..sólo se dice:
.
. . . . . ..D / e / s / b / a / n / d / a / d / a.
.
.
Lorenzo Morales. Villahermosa, Tabasco, 1973
Etiquetas:
poemas de mis hermanos,
presentación de libro
lunes, 9 de junio de 2008
A todo pestañeo en nuestros párpados . . .
A todo pestañeo en nuestros párpados
resbala el vino de la tarde
sobre mi piel
mientras mis manos dibujan
constantes
círculos inconclusos
en tu voz de papel
Silvia Angélica Rivera
sábado, 7 de junio de 2008
DOS VECES LA LLUVIA
I
La luna es una forma de haber amado
José Carlos Becerra
Llueve
y la lluvia se vuelve
un espacio donde el tiempo queda afuera
Para los que caminan entre cortinas de agua
caracoles resbalando por un pozo inmenso
llenos de miedo-----llenos de sal
la lluvia es el desprendimiento
la constancia
una forma de haber llorado
II
Desde su ventana el día ve cómo lluevo
qué triste
qué larga
qué monótona mi lluvia desde su cristal
Entre las cortinas descorridas de las cinco y media de la
[tarde
lluvia tras lluvia lluevo y lluevo
y una tierna tristeza me crece como un árbol
sábado, 31 de mayo de 2008
De lunas y soles te hablo . . .
De lunas y soles te hablo
Desde aquí caen hojas como escamas
alfombra en la tierra partida
Tú escuchas cantos de aves
y me ves - - - -tus ojos son recuerdo
luego - - - -de las aves nace un silencio de túnel
radiante
Árboles de luz floreciente
paren hijos en fosforescente grito
no madura el brillo en esta cascada de voces
Se muere
Morimos
Morí
Ayer
Contigo
Y renació un tiempo rojo
Ráfaga ardiente de suspiros
Silvia Angélica Rivera (Tuxtla Gutiérrez, 1981)
sábado, 24 de mayo de 2008
Un poema de Gustavo Ruiz Pascacio
Dame un tiempo de vez en cuando,
que prodigo el escudo de luces de tu nombradía.
Pero no me toques la pupila derecha,
porque en ella guardo
la sedentaria voluntad de la rosa.
Dame un tiempo de vez en cuando,
que prodigo la nomenclatura de tu infinito.
Pero no me toques el rojo paladar,
porque en él guardo
la anchísima alegría de lo que guardo.
Noli me tangere, noli me tangere.
Gustavo Ruiz Pascacio (de Escenarios y destinos, CONECULTA, 2008)
jueves, 22 de mayo de 2008
Un poema de Marco Fonz de Tanya
(VII)
Otra vez esa voz rota
voz madre que no me deja tranquilo
voz sucia de quien fue de las horas.
Otra vez esa voz con niños dentro
chillona va por los aires
ramplona risa de verano
no hay ir ni fue ni mañana.
Voz descuartizada
voz acalambrada de torturas,
lengua negra con veneno, con censura,
esa la quieta animala.
Ánima voz de los escapularios
del rezo corrupto
de la oración lasciva
raíz voz del asesino
otra vez esa voz de poeta
¿a quién callar si todos están callados?
Marco Fonz de Tanya (de Orfandades a Leopoldo)
jueves, 1 de mayo de 2008
Cocinas la tarde
(IX)
Mira la oscuridad de tu silencio
tus ojos buscando la ceguera
mientras demonios sujetan mis cabellos
Déjame
No me dejes
Eres la suerte que nunca tendré
la promesa del paraíso
en manos de un ateo
Indira Broca (Veracruz, 1988)
miércoles, 23 de abril de 2008
Por eso te hablo del amor . . .
Por eso te hablo del amor
no es que quiera encaramarme en tu espalda
es que desde esta tribuna voy a decirlo todo:
sólo tú y yo contamos
sólo tú y yo nos velaremos la caída
tuyo será mi empuje
nuestra, la taquicardia en la punta del trampolín
haremos de relámpago y otras de pararrayos
seremos el auditorio sordo
el insomnio junto al mosquito
y su trompeta
ofreciendo el concierto en la oreja.
Verónica Marín (Villahermosa, Tabasco)
domingo, 13 de abril de 2008
En el principio de la luz estaba el fin
En el principio de la luz estaba el fin:
la masa de los sueños ocupaba espacios vírgenes.
Los huecos eran múltiples variantes de un deseo:
volver a la unidad la sangre y el delirio,
confundirse en la espada del silencio
y en la herida del intacto en palpación.
En el principio era una capa de emociones la distancia
entre un sonido y su reflejo luminoso.
En el principio no había sino caída,
cortes abismales en la nada y nada coagulándose.
En el principio ni el principio tenía orilla
ni era la sombra de algún nombre
y la palabra andaba a tientas, sin sonido;
En el principio de la luz
estaba el fin
del amor y la muerte y la locura.
¿Existirá un final de la inmateria,
un tiro de silencio que atraviese lo insondable?
Cuando las partículas estaban en el sueño,
y era éste una red de inexistencia
donde la oscuridad bullía sin encenderse,
¿qué parte del misterio fue quebrado
para que el fotón fuera distinto?
No van a decirte las palabras
lo que ese instante puso en nuestra esencia.
Sólo estoy tratando de tocarte
con la punta de una duda, con el soplo
de eternidad que invade el día en que no te hallo.
¿A qué volver a sitios añorados por antiguos
si en ellos no hay nada nuestro ni lo hubo?
Apenas hemos visto hacia el camino,
la entropía ha transformado hasta el recuerdo:
las paredes se derrumban al mirarlas,
los árboles son otros o padecen
una vegetal senilidad aun en mayo.
Sin embargo, deseamos tocar el viejo instante
cuando el origen parecía menos lejano,
aunque no quede al cabo de un segundo
sino una mancha en la memoria y la retina.
Nos expandimos a velocidad impronunciable
hacia el horizonte de sucesos de lo táctil.
¿A dónde regresar? Ya nada queda.
Habría que hallar la forma
de aplastar sin culpa los instantes,
de comprimir la memoria y las partículas
para entrar torpemente en sitios y romperlos
con nuestra monstruosa inmensidad en expansión,
como a un zapato infantil que no quisimos desgastar
cuando tuvimos cuatro tallas menos.
¿A qué volver si ya no hay sombra,
para qué desgarrar la luz ultraviolenta
en aquellas emociones tan horriblemente inaccesibles
que alguna vez tuvimos?
Ha quedado atrás el universo:
¿a qué volver, si son inevitables las mañanas
de días paulatinamente más estériles?
Si alguien está siendo asesinado,
si alguien también golpea a un niño,
mientras otro niño explota y una mina
se ramifica en muerte y amargura,
¿cómo quedar mirándonos las manos?
y alguien está diciendo: muera
para exigir más vida, menos sangre;
Alguien está llorando frente a un muro
que cárceles florece negramente,
alguien está feliz, piensa que nace,
otros se desbarrancan ante el miedo,
y una mujer levanta con la mano
el principio del fin de una galaxia.
¿Eres tú la mujer, eres la mano?
¿Eres esa palabra
que casi he de olvidar para cuidada
mientras la luz ultraviolenta busque un cuerpo
para besarlo brevemente y darle fin?
¿Qué palabra dirá lo que se calla?
¿Cómo se entra al ayer, cómo quedar
en casa, solitario, abandonándose?
Pero alguien estudia el miedo, lo acaricia,
para saber cómo darle un golpe exacto.
La luz se difumina muchas veces,
se convierte en penumbra, se disfraza
de soledad quemante, de deseo.
Alguien, dentro del fuego, diagnostica
que es recíproco el odio:
nada salva al amor, sólo la nada.
Alguien quiere ser tú mientras no duerme,
alguien se quita el nombre
y ya no sueña.
Otro (quizá yo mismo)
sueña que lucha, ama o lee,
y sólo vive
mientras la luz ultraviolenta
va apagándose.
ÁNGEL CARLOS SÁNCHEZ, Luz ultraviolenta
martes, 8 de abril de 2008
Una manzana ve al joven Isaac
Una manzana —entre otras tiradas en el suelo—
ve, sin ningún asombro
(para ella es normal que un hombre desafíe
—en esos términos—
la atracción de la tierra),
a un joven Isaac Newton trepar al manzano.
domingo, 30 de marzo de 2008
INCERTIDUMBRE
En el mundo debe haber un lugar donde haya arena de colores
Pero tengo mis dudas
Un lugar donde el agua corra paralela a la sed
Pero tengo mis dudas
Un sitio donde sea obligatorio enlazar las manos
Pero tengo mis dudas
Un lugar, un sencillo lugar donde gritar sea obligatorio
Pero tengo mis dudas
Un lugar donde se puedan esclarecer todas las dudas
Sin duda hay un lugar así, sin duda.
Aída Valdepeña
lunes, 3 de marzo de 2008
SON ELLAS QUIENES SE RÍEN DE MI MUERTE
Cuando una mosca muere ¿quién le llora? Odio el zumbido de todas las moscas que he matado. Odio que reclamen haberlas estrangulado y mi poca paciencia. Sus fantasmas hacen sus gracias sobre mis sueños, y se pasean arrastrando cadenas a lo largo de la cama. Atraviesan una y otra vez el espejo. Odio ese zumbido porque lo entiendo. Dicen que en efecto, no hay quien les llore, pero son ellas quienes se ríen de mi muerte.
DIANA IVONNE MARTÍNEZ
sábado, 1 de marzo de 2008
TERESA
Qué bello oficio el tuyo
de desvestirte y alumbrar la sala.
JAIME SABINES
de desvestirte y alumbrar la sala.
JAIME SABINES
Teresa
tiene luz entre las piernas
y la vende a ciegos
es la luz
de un soplete
que desgarra el acero
Teresa
lleva piedras en la bolsa
sal en las pantaletas
de un soplete
que desgarra el acero
Teresa
lleva piedras en la bolsa
sal en las pantaletas
con ella
se aprende sobre el olvido
que maquilla soledades
se aprende sobre el olvido
que maquilla soledades
cuántas noches de luna ciega
cuánto hastío
derramado en su sábana
su porvenir
el cigarrillo después del asco
Teresa
renta un paraíso
para desterrados
OCTAVIO PEÑALOZA (Jalisco)
martes, 26 de febrero de 2008
Deseo
Deseo razón del ser,
requieres presencia del otro,
sin él, el uno no es,
somos en tanto convivimos,
deseo,
lumbre,
por tu ausencia,
diluidos somos
nadamos en la existencia sin razón,
Color mezcla de negro
Canto perdido del ave,
Penumbra citadina,
deseo que aparta
se mece,
se quiebra,
para luego renacer
en la luz musical del nuevo ser,
del nuevo deseo
del nuevo ser deseado.
ROSARIO OROZCO
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