(Homenaje a Augusto Monterroso)
Cuando despertó,
incrustada en su parte de tiempo,
como sal de sol asilada en el azar que el sueño echaba con manos invisibles en sus heridas más profundas,
la soledad seguía allí.
lunes 13 de julio de 2009
MONTERROSO HABLA DE MÍ
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Eduardo Hidalgo
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jueves 2 de julio de 2009
CHIAPAS - PUERTO RICO, encuentro literario
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jueves 18 de junio de 2009
Soledad amarilla
Abres un huevo
y ahí está:
soledad
amarilla.
Cocinas entonces
la soledad.*
La adornas con chile,
con cebolla,
y lloras
hasta que te hartas
de llorar.
____________
*dos soledades
te caerían mal
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domingo 14 de junio de 2009
Alegría
Que se alegre al ver cómo su angustia fructifica,
cómo nacen ideas,
cómo una hoja de papel corta las venas.
Pero la tinta no inunda todo
con su veneno negro.
Que repita, que repita la tarea
(me pregunto si vale la pena).
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viernes 12 de junio de 2009
Soledad
1
Esto que en tu espalda su mano ahora posa
es otra cosa:
no es la soledad.
¿O es acaso mía esta presencia advertida entre tu luz miedosa?
2
Papá dice que estar solo es imposible.
—Ni los muertos —replica.
Yo tengo otra verdad:
estar solo es estar sin uno mismo,
porque entonces nada me hace compañía.
Ni siquiera tu espíritu,
papá.
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martes 9 de junio de 2009
11
Voy a escribir un texto al que pondré por título
SOLEDAD EN ACCIÓN
El texto estará saturado de elementos largos.
Habrá paredes adornadas con cuadros abstractos
y habrá lagartijas, mosquitos y arañas queriendo cruzar el umbral del poema.
La tarde arderá afuera hasta muy tarde.
El jazz sonará quedo, interminable.
Yo seré el hombre sobre el sofá:
Yaceré recién desempacado
de una dulce ensoñación forzada por la espera.
Hormigas empañadas, apiñadas y en vaivén continuo,
llevarán su ración de una comida preparada para dos,
sobre la mesa.
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domingo 31 de mayo de 2009
Soledad
A diferencia de las cucarachas,
con sol y buen día o con luz artificial,
la soledad
viene a tocar
cosas que habitualmente me circundan;
las toca en mi presencia,
las ensucia.
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viernes 29 de mayo de 2009
INVITACIÓN
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jueves 28 de mayo de 2009
sábado 23 de mayo de 2009
INVITACIÓN
para checar la nota alusiva en el periódico Cuarto poder clica aquí
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viernes 15 de mayo de 2009
Cincuenta años de magisterio: Ceín Gutiérrez Molina
Carlos Gutiérrez Alfonzo
Ceín, hijo de Sabel y de Victoria, nacido en Chiapa, adonde vamos con él cada 20 de enero, parachicos y flores en la fiesta, Ceín, huérfano a los cinco años, solo, en los brazos de la tía Etelvina, ahí, con ella, hermana de su madre. Ceín, trabajador de la tienda Modelo de Tuxtla, por la que recorrió Chiapas vendiendo telas, cuando aún era un adolescente, cuando iba solo, solo, Ceín, se llama, y recorre Chiapas, y es luego sastre, solo, sin su madre, Ceín, y es fotógrafo en Arriaga, y está en La Libertad, Ceín, los nombres lo persiguen: Victoria y Libertad, con una mano tendida, con una mano, buscando qué comer, Ceín por las calles de Chiapa, Ceín en una luz.
Ceín, con pundonor, haciendo su vida, sabiendo que al final, en medio de la oscuridad, está la majestad del sol, Ceín, sabe, va, hijo de Sabel, sabe, y va e iba hacia el abismo y Ceín con su nombramiento.
Ceín, es la oscuridad, sabe, hijo de Sabel y de Victoria, sabe, es la Luz, y de la calle, y del lodo, Ceín.
Ceín es mi padre, y lo celebro ahora, en este 2009, cuando cumple cincuenta años de maestro, y estamos con él sus dos hijos, por quienes ha dado
su vida,
en él está la vida
ser nada más y
con él Ana María, su mujer, quien lo cuida, quien está con él, en estos cincuenta años de maestro, así lo ha vivido desde que le dieron su nombramiento, él, maestro, en esta tierra, y con él sus tres nietas y su nieto, la familia de él, en Comalapa, en esta tierra donde ha formado generaciones, y Ceín en una fiesta, una sola fiesta, con parachicos y música, siempre él, una fiesta, una sola fiesta, Ceín, mi padre. Hoy lo celebro en sus cincuenta años de magisterio, aún en pie, y lo canto y lo celebro a él, a Ceín, padre mío, él.
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jueves 14 de mayo de 2009
ADIÓS
Que espere un adiós,
que algo le crezca por un tiempo definido,
que crezca gradualmente,
día a día,
que el diagnóstico sea lapidario:
—Eso que usted espera es un adiós.
Y esperar,
esperar hasta que nazca, rubicundo,
con un grito a todo pulmón,
listo para beber de mí, sorber de mí,
hermoso,
tierno adiós.
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viernes 1 de mayo de 2009
SOBRE TODO
Entonces la actriz principal se desplaza
sobre este gran charco de sangre que soy.
Hoy tengo la forma del mapa de España.
Mi brillo es notorio desde esa perspectiva.
Metida aún —aun mentida—
en el glorioso personaje que la mueve
ella camina, se desplaza
sobre esta piel de todo como si nada.
Quisiera que dudara: “Mujer de poca fe”
algo en mí le diría a su humano hundimiento.
Pero no, ahí sigue: como si caminara sobre nada;
mesías femenino de tacones altos
que se hunden sin temor, mínimamente,
sobre esta piel de todo,
sobre el mapa de España,
sobre este gran charco de sangre que soy.
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martes 14 de abril de 2009
la provisión del peregrino: la poética de Luis Arturo Guichard
Gustavo Ruiz Pascacio
Cupular e ineludible –como suelen ser los libros precisos y esenciales– la poesía de Luis Arturo Guichard (Tuxtla Gutiérrez, México, 1973) apela en Nadie puede tocar la realidad [1] a la condición circular del nombrar y lo nombrado; al territorio de lo inasible; a la poesía en sí como orden del orden del mundo. Provisión del peregrino, ajuste de cuentas con el mapa cultural de occidente, y con lo que ese mapa ha dado en y con la poesía; es decir, escalas de lectura y resguardo de voluntades, iniquidades, utopías, ejes y ventanas de lo pasional, cánones y herejías, diálogo entre la ascensión y la caída, factorías y mercados de sueños y desencantos.
Todo estaba repartido desde el principio
A la jirafa, un corazón de pozo profundo
A Ulises el divino, los nudos de su balsa
A cada siglo, su propio cuchillo afilado
A cada máscara, un solo personaje (…)
Al día, la amenaza del infinito
A las vacas de peluche, el mito de Europa
A la tierra plana, otras cosas bellas que no existen
A la ciudad, un círculo, una línea y buena suerte (…) [2]
Si el calibre de todo sistema poético es su deuda con su causa predecesora, El orden de las cosas –poema que abre el libro y al que pertenece el fragmento antes referido– recuerda al poema Las causas de Jorge Luis Borges, y con él, todo y ninguno, la realidad onírica, la innumeralidad, el círculo y el laberinto. Dice Borges: Los ponientes y las generaciones. // Los días y ninguno fue el primero. // La frescura del agua en la garganta / de Adán. El ordenado Paraíso. // El ojo descifrando la tiniebla (…) [3] Habría que aclarar, eso sí, deuda de ferviente pertenencia conjunta. Es decir, no con Borges sino junto a Borges, en el despliegue de la erudición del imaginario grecolatino –en particular– y en la reconversión poética del mismo.
Desde su aparición en el panorama bibliográfico de la poesía contemporánea mexicana con Los sonidos verdaderos [4], Luis Arturo Guichard ha persistido en la construcción de un sistema poético binario, operado tanto desde dentro como desde afuera de la aprehensión y la comprensión del sentido poético del mundo: Hoy vendrás porque te he llamado / y te he recordado que eres transparente, dice el poeta, en un discurso basado en el movimiento orgánico de los sentidos y el movimiento de los signos que caracteriza el conjunto semántico referido. De ahí que lluvia, agitación, vuelo, agua, polvo, dormir, caminos y lugares constituyan el índice de tránsito de su verbalidad, pero, también, prototipos de un remoto armado del universo: Cuando duermo los omnipotentes / salen de la sombra que han creado / y cortan mi párpado derecho / para buscar las imágenes / que el día pudo dejarme.
En Los sonidos verdaderos, Luis Arturo Guichard postula una poesía que reconoce y aborda un Centro del mundo operado en aras de un discurso poético en constante búsqueda del Centro de sí mismo: Tú existes porque yo echo a vuelo / campanas de la tarde / Tú existes porque yo crezco pasto / para darte jardines/ Tú existes porque yo junto las manos / y espero las estrellas / Tú existes porque te multiplico / pensándote a cada hora / Tu sombra y nunca tú / entre mis manos ávidas // Avanzo, retrocedo, me circundo / a través de ti, a través del mundo / hacia el centro cambiante de mí mismo. Así, entre la certeza del lenguaje y la incertidumbre de su resultante transcurren los hechos del mundo y los hechos del poeta ante el mundo. Entre lo asible y lo inasible que llamamos “cultura”, a expensas del mito y su ruptura, entre el ascenso y la caída.
Verticalidad, ascenso y descenso, son instancias no sólo argumentales sino actos de fe en la ruta de la poesía de occidente. Quizá deba decir de la poesía universal, pero la traslación poética de oriente –al menos el caso de India, Japón y China– concibe, además, planos de horizontalidad y concentración –me refiero al Centro del mund– o no sé si más sofisticados, sí de otro despliegue al interior del poema. Pues bien, El camino hacia arriba y hacia abajo del que habla Guichard en Nadie puede tocar la realidad es, precisamente, ese recuento de las mentalidades aprehensivas del universo, centro y orilla, búsqueda y ruptura, maravilla y descaro, extravío y salvación.
Asomado al lago he visto dos caminos (…)
No hace falta Heráclito para saber que los dos
caminos son uno y el mismo.
El camino hacia arriba y hacia abajo
es bastante menos que dios
pero es mucho más de lo que necesito. [5]
Dos acepciones más menciono a continuación: unidad y proximidad. El Uno que provee, porque de él proviene y lo que proviene vuelve al proveedor. Proximidad en su sentido tomista –a decir de Kristeva- “estar con, parecerse, encontrarse, convenire cum” [6] De este modo, en su poesía lo que está apela a una causa anterior, no sólo discursiva sino ontológica, la constitución de una subjetividad deseante.
El día de la creación no pudo ser creado directamente
Primero había que crear algo, cualquier cosa, que lo precediese
Entonces fue creada –supongamos– la trompeta de jazz
Que a su vez fue precedida por el músico
Que a su vez fue precedido por su padre y su madre
jóvenes y juntos dentro de un Fiat 1930
Que a su vez fue precedido por un camino
Que a su vez fue precedido por un bosque
Que a su vez fue precedido por lo que sea que lo precedía
-la tierra, el eje, la galaxia o las enanas blancas–
La verdad es ésta: la creación sucede marcha atrás
Así se comprende todo perfectamente
¿Hasta qué punto, entonces, la creación poética es original e inaugural si hallamos detrás suyo la sombra de una causa primera? La es, probablemente, en la medida en que el momento de la creación poética que llamamos poema ocurre en un espacio temporal irrepetible para el sujeto poético de la enunciación, pero ligado o re-ligado a la cadena de los signos y los símbolos, la correspondencia universal, el canon de las estrellas o el planisferio de sí; y desde luego no dispuestos en la univocidad del sentido sino a un valor o valores que puede atender a una diversa gradación del saber, valores de interpretación secuenciales, alternos, paralelos y/o por supuesto, herméticos. Por ejemplo, en el poema Animal que sí existe, el animal platónico tiene un referente extratextual, y su validez en el discurso del poema es su re-coordenada semántica en el aquí lingüístico del espacio poético inaugurado por el poema. Dos vertientes poéticas se juntan: la que acude patrilinealmente a lo nombrado y la que re-descubre los ámbitos inasibles de lo nombrado.
Sí, he visto al animal platónico, elemental y vivo.
Tenía los ojos de él, inquisitivos y burlones;
de ella era al menos la nariz (notable pero bella);
las pisadas eran fuertes de los dos y el resto
se repartía conforme los iba uno conociendo.
Desde que su propia fiereza los separó
están buscándose él y ella.
Esa búsqueda es lo único que le queda a cada uno
del animal magnífico que formaban juntos.
De alguna manera, Nadie puede tocar la realidad es un libro que en su vocación compilatoria de la comprensión del mundo atiende a la finalidad del pensamiento simbólico como integrador del gozo de la imaginería y la pluralidad referencial del orden cósmico. Quizá, por ello, el hacer de la materialidad y el hacer de lo emocional se integran en una constante discursiva y temática del arribo, el tránsito y el retorno. Lo que viene y lo que va, lo que deja eso que va, lo que lleva lo que deja eso que va, no es más que la etérea animación de la poesía, sus rutas de las cuales siempre sale incólume, sin más gravamen que los ojos y los labios del lector.
En las puertas cerradas y en las salas de espera
En las calles que conozco pero ya no recorro
En las fotografías que hojeo según la densidad del aire
En el mástil de la bandera equis sobre la plaza ye
En la cita a ciegas y en la llave de tu cuarto
En los cuerpos, sobre todo en los cuerpos
No sé si me estoy despidiendo para un largo viaje
o si estoy haciendo ya el camino de regreso
Tuxtla Gutiérrez
Barrio de san Roque
marzo de 2009
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martes 7 de abril de 2009
Alguien lloró
(6)
Y es así como mi cuerpo creció tumba
sobre mis flores de infancia.
¿Quién llama, quién calor, quién fuego?
¿adónde las cenizas, cuando el humo
en que todo se ha vuelto
se ha vuelto en mi contra
contra todo deseo?
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domingo 29 de marzo de 2009
un poema de Lydia Pistagnesi
Partí sin despedirme
una oscura mañana,
borrada mi memoria,
entregada a mi suerte.
Tracé nuevos caminos
con códigos extraños,
marcando vaticinios
de tatuajes inertes.
Habité en visceralea
rincones de agonía,
resbalé por cornisas
entre brasas candentes
Escribí del destierro
ecos de hipocresía
y dormí en nauseabundas
hogueras de la muerte.
Lydia Raquel Pistagnesi
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lunes 16 de marzo de 2009
De un puente a otro
Árbol viajando en el río,
haciendo una parada
al chocar sus raíces con el puente.
Así detenido,
parece que el ramaje abrevara
para erguirse de nuevo
en la imagen
que el reflejo en el agua
nos regala.
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miércoles 18 de febrero de 2009
O tal vez sí
Esta encina no sabe cómo es.
Verá tal vez su sombra por las tardes
pero nunca ha visto su reflejo en el agua.
A menudo sueño con los cedros rodeados de agua
de mi niñez, inclinados como si mirasen alrededor
descubriendo otros árboles en el reflejo.
Creo que la encina que veo ahora es real,
pero en mi sueño me ronda una y otra vez
la frase de Borges:
«una encina no es más real
que las formas de un sueño»
Luis Arturo Guichard [de Nadie puede tocar la realidad, Littera Libros, 2009]
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